Mantenimiento de una cafetera manual espresso: grupo, portafiltro y vaporizador

En una manual espresso, la limpieza forma parte del propio ritual. El grupo, el portafiltro y la lanza de vapor acumulan café, aceites y restos de leche con rapidez, y esa suciedad cambia la extracción mucho antes de lo que parece.

La rutina buena es bastante simple: purgar un poco de agua, aclarar portafiltro y cestas, secar la ducha y limpiar la lanza justo después de usarla. Si dejas pasar demasiado tiempo, la limpieza se vuelve mucho más pesada.

Cada cierto tiempo merece la pena desmontar y revisar juntas, duchas y piezas que están en contacto directo con el café. No hace falta obsesionarse, pero sí ser constante.

En una manual, un mantenimiento breve y frecuente suele dar mejores resultados que una limpieza profunda muy esporádica. Y además mantiene la taza más estable, que al final es lo que importa.

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